LA PRIMERA FUNCIÓN
Un proyector prestado, 18 sillas plegables y una sábana bien planchada. Proyectamos para doce personas que llegaron por un volante fotocopiado. Al final nadie se quería ir — ahí supimos que Culiacán necesitaba esta sala.
Beso del Búho es un microcine: una sola sala, 30 butacas y una programación que no le pide permiso a la taquilla. Proyectamos cine de autor, independiente y de repertorio — el cine que no te dejan ver en los multicines.
Empezamos en 2017 con un proyector prestado y una pared blanca. Desde entonces todo lo demás ha cambiado — las butacas, el engrudo, los ciclos, las sesiones secretas — menos la idea: ver cine juntos, a oscuras, sin prisa.
Un proyector prestado, 18 sillas plegables y una sábana bien planchada. Proyectamos para doce personas que llegaron por un volante fotocopiado. Al final nadie se quería ir — ahí supimos que Culiacán necesitaba esta sala.
Rescatamos treinta butacas de un cine de los ochenta que iban a tirar. Las lijamos, las atornillamos y les pusimos número — aunque aquí nadie se sienta por número. La sala por fin olía a cine.
Programamos nuestro primer ciclo completo: un mes entero de cine japonés. Aprendimos a hacer cartelera, a pelear derechos de exhibición y a explicar por qué una película 'vieja' merece pantalla grande.
Empezaron como un accidente: una copia que no podíamos anunciar. Ahora son tradición — funciones sin título anunciado, para socios que confían en el búho. Nunca hemos revelado una antes de apagar las luces.
El muro de la entrada se llenó: cada película que proyectamos deja su cartel pegado con engrudo. Ya van capas y capas — arqueología de todo lo que ha pasado por esta pantalla.
La sala vive a unos pasos del centro histórico. Busca la puerta con la pegatina del búho.
AV. JESÚS ANDRADE 74B · PRIMER CUADRO
80000 CULIACÁN, SINALOA